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viernes, 15 de noviembre de 2013

PRESENTACION EN FNAC DE DONOSTI

Buenos días a todos. Ayer por fin tuvimos la presentación de "Una aventura diferente a las demás" en la fnac de Donosti. Fue algo increíble por muchas razones, por estar rodeada de gente a la que quiero muchísimo, por ver como las personas aún podemos implicarnos de verdad en las cosas, por estar en la fnac...
Gracias a todos y a todas por vuestro apoyo!




lunes, 4 de noviembre de 2013

TE ECHO DE MENOS

Navegando he encontrado esta imagen que me ha ayudado a ilustrar unas palabras que a punto estuvieron de no ser...





TE ECHO DE MENOS

 

Te echo de menos

aunque estés a mi lado

aunque sepa que con solo extender un brazo podría tocarte

aunque mi mirada olvidadiza juegue a observarte a escondidas.

No debo sonreír al verte

le ordeno a mi cuerpo que no reaccione

que no levante la mano buscándote

que no se aproxime a ti en cada paso.

Porque me duele mirarte

mis lágrimas queman

mi respiración se apaga

mis labios se desesperan.

Las palabras se desdibujan

y mi corazón se rompe

y mi voz se quiebra

y mi alma me abandona.

Continuas a mi lado pero yo te echo de menos…

 

Amaya Alvarez

viernes, 13 de septiembre de 2013

PRESENTACIÓN

Aqui os dejo una foto de la presentación del cuento, fue un gran momento, muy emotivo y que nunca podré olvidar.



lunes, 2 de septiembre de 2013

UN SUEÑO CUMPLIDO

Hola a todos, claro que se que hace muchísimo tiempo que no escribo nada. No tengo excusa, pero aún así quiero contaros a que he dedicado mi tiempo.
Muchos ya sabéis que inicié una nueva aventura embarcándome en un cuento. Un cuento diferente, sus protagonistas son dos niños que padecen una de las llamadas enfermedades raras. El Síndrome de Tourette. Pues bien estoy muy muy contenta de poder deciros que tras mucho trabajo, "Una aventura diferente a las demás" que es como se titula esta historia, verá la luz el próximo 10 de septiembre. Bueno, lo cierto es que ya lo tengo en mis manos y que ese día será el de la presentación. No sé como se puede describir un momento así, no es solo felicidad, es tanto lo que he puesto en este proyecto que parte de mí está entre las páginas de ese cuento.
Os dejo la portada, a mí desde luego me parece perfecta.
Espero que os guste

Amaya

miércoles, 12 de junio de 2013

REGRESO AL RINCÓN DE LAS HADAS

Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña historia que surgió gracias a una preciosa imagen de Pilar Vega, por favor no dudeis en visitar su página.




 
Caminando de nuevo por el mismo bosque, fue consciente de cuanto le habían cambiado los años. Si cerraba los ojos casi podía oír el sonido de sus pasos 20 años atrás. Pequeños saltos indecisos apenas amortiguados por la hierba. Con 5 años, cada día es una aventura diferente, y la visión de la criatura más hermosa que jamás viesen unos ojos humanos, no asusta. Te deja sin aliento, te maravilla y te paraliza, y te mantiene suspendido en el tiempo, completamente indefenso y perdido en un único segundo.

Aunque había intentado engañarse a si mismo, en cuanto sus pies descalzos tomaron de nuevo la misma senda, hubo de admitir que aquel no era un paseo cualquiera, que no elegiría una ruta al azar. 20 años después necesitaba verla de nuevo. A la culpable de sus  sueños, de sus historias más hermosas. Deseaba desesperadamente encontrarla en el mismo claro, y mientras se decía que era imposible, que nunca había existido y que su mente aún demasiado infantil se obstinaba en hacerle creer que las fantasías de un niño eran reales, sus pasos eran cada vez más rápidos, su mirada volaba de la sombra de un árbol a otro y su respiración se helaba ante el más leve ruido.

¿Cuánto caminó aquella tarde? ¿Cómo mide la distancia un niño que juega a perderse en un mundo de hadas? Y ¿Cuánto ha de estar dispuesto a perseverar un adulto que lucha contra sus propios recuerdos? No hubo de responder ninguna de aquellas preguntas pues en el mismo instante en el que comenzaba a temer haber errado en la elección del camino, frente a él cobró vida su recuerdo más intenso. Ni siquiera fue consciente del dolor de sus rodillas al caer rendido al suelo, no podía apartar su mirada de ella, nada había en el mundo capaz de hacerle levantar y regresar al mundo del que había salido huyendo. Allí estaba observándole su inspiración, su sueño más insistente, su hada.

 

Amaya Alvarez

sábado, 1 de junio de 2013

OJOS GRISES






Mirando sus pequeños y hundidos ojos grises supo que la oscuridad consumiría sus últimos días.

En silencio, frente aquella anciana, deseo haber elegido cualquier otro asiento. Pero al entrar en el vagón sus pasos le llevaron hasta ella. El rencor y la pena, ocultas entre las hondas arrugas que poblaban su rostro, sus manos, sus heridas, le obligaron a contener el aire. Sintió un dolor opresivo en el pecho, y necesitó navegar en la plata de aquellos ojos. Profundizar en sus recuerdos, casi apagados, casi inexistentes, y borrar aquellos que obstinados en permanecer junto a ella, alejaban la paz de sus últimos días.

Pero se contuvo, concentró todas sus fuerzas primero en apartar su mirada, después en ordenar a sus músculos que le sacaran de aquel vagón, y finalmente en subir las escaleras que le llevarían de nuevo hacia la luz.

En momentos como aquellos odió su propio cuerpo, su envoltorio, su disfraz. Ser capaz de poder liberar una mente atormentada y tener que huir a esconderse una vez más.

Quien escogió su castigo supo encontrar la forma de atormentarle.

 

Amaya Alvarez

viernes, 1 de marzo de 2013

MI INSPIRACIÓN


La imagen que acompaña este pequeño texto pertenece a "La Magia De Las Alas"






¿Se aleja ahora que el dolor me atormenta?

Me niega el refugio en mis palabras.

Se alimenta de mi miedo.

Y espera.

Se esconde, toma forma.

Crece entre las sombras.

Y cuando a penas tengo aliento, me golpea con violencia.

Me devuelve a la consciencia.

Me despierta y me empuja hacia delante.

Mi inspiración.

La parte más oscura de mi mente.

 

Amaya Alvarez
 


domingo, 27 de enero de 2013

MIEDO

 
 



Es difícil no sentir miedo cuando noche tras noche espero sentada, rodeada de oscuridad y con el frío cortándome la piel.

¿Vas a volver a buscarme?

Se que no lo dijiste, que nunca lo prometiste, que de tus labios jamás salió la palabra “volveré”. Pero tu ausencia es demasiado dolorosa como para no desear un recuerdo inventado. Una realidad solo mía. Un final diferente con los mismos actores…

Noche tras noche regreso cansada, con la mirada perdida y el cuerpo frío.

Mi piel está triste, recuerda tu tacto, el calor de tus manos, el peso de tu presencia.

Cada parte de mi cuerpo grita de rabia al no encontrarte oculto entre las sabanas. Se enfada y me empuja a levantarme, quiere que vuelva a la noche, que te busque y te encuentre. Lucha conmigo hasta que pierdo el aliento, entonces me permite dormir, perderme en sueños pesados de manos solas y lágrimas eternas.

Es difícil no sentir miedo cuando se que abriré los ojos y de nuevo el frío y la oscuridad serán lo único que besen mi cuerpo.

¿No volverás a buscarme?

Tal vez tu voz a penas fue un susurro…

Tal vez no pude escucharte…

Tal vez tu “volveré” se perdió entre la gente…

 

Amaya Alvarez

domingo, 13 de enero de 2013

NO QUIERO DESPERTAR



No quiero despertar, mantengo los ojos cerrados.

Mi oscuridad me abraza, me acuna.

La soledad aquí es menor, la tristeza menos profunda y mis fuerzas parecen intactas…

Intento no respirar.

Juego con mi propio aire, lo guardo bajo la piel de mis dedos.

Pero algo suena muy lejos

Olvido el dolor de mi pecho, siento el hielo de mi cuerpo.

Quiero descansar y no puedo.

Mi universo grita furioso y hambriento.

Debo seguir viviendo

Liberar y olvidar mi miedo

Porque tal vez pueda volver a abrir mis ojos…

 

Amaya Alvarez

HUELLAS



Necesito coger altura.

Alzarme para buscar mis huellas.

Sacarlas de entre los nudos y poder contarlas, estudiarlas.

Grabar en mi mente cada paso equivocado, cada paso a tu lado.

Después cerraré los ojos.

Desharé lo andado y buscaré mi propio inicio para un nuevo viaje.

Se que esta vez mi ruta será diferente.

El peso de mis huellas marcará otro camino.

Dejaré que elijan ellas.

Conocen el tacto de tu arena, el perfil de tus pisadas.

Harán lo que yo nunca supe.

O nunca pude…

Separar mi destino del tuyo.

 

Amaya Alvarez

miércoles, 2 de enero de 2013

CONCURSO DE RELATOS DE TERROR

Buenos tardes a todos. Por fin conozco el fallo del cocurso de relatos cortos en el que participé en Halloween. Mi relato no está entre los tres ganadores y aunque me ponga un poco triste prefiero quedarme con la experiencia de hacer algo nuevo, de demostrarme a mi misma que puedo hacerlo. Esto significa que ya puedo compartir con vosotros este mi primer relato de miedo. Espero que os guste y por supuesto cualquier opinión, critica o consejo siempre es bienvenida.


LA PRESENCIA

El día en el que murió nana la presencia se hizo más fuerte. Un peso repentino y ardiente la despertó del inconsciente sueño en el que había caído apenas unos minutos antes. Se había sentado en el sofá abrumada por todo lo que estaba ocurriendo, no tenia intención de dormir, en realidad no tenia intención de nada, pero desde que el empeoramiento de la enfermedad de la abuela de su mejor amiga se hizo más evidente, y con él la posibilidad de su muerte fue tomando forma, Claudia no se había permitido dormir por las noches. En un inexplicable intento por castigarse se había empeñado en impedir que su cuerpo descansase, quería llevarlo al límite y ese límite a los 15 años no está tan lejos como uno puede llegar a pensar. Así que, después de sentarse a esperar “la llamada”, cualquier llamada en realidad, su cuerpo dijo basta y cayó en un profundo sueño.

El peso que la envolvió, que la abrazó y oprimió hasta hacerla despertar sobresaltada no sólo la privó del descanso que tanto necesitaba sino que la avisó de que alguien muy unido a ella se había ido. No lo dijo en voz alta, ni siquiera lo pensó claramente pero supo que nana había muerto, su ángel guardián ya no estaba. En el preciso instante en el que la temperatura del aire cercano a su cuerpo subió más de 10 grados, en la habitación de nana todo se volvió gélido. Una fracción de segundo, un escalofrío, el tiempo que tarda un espíritu con prisa en elegir el camino más corto a su destino, el de nana era proteger a Claudia.

Tras aquel día todo fue como se suponía que debía ser, un entierro, un adiós, un intento de volver a la normalidad y finalmente una vida inmersa en la rutina de siempre. Todo siguió su curso.

La presencia continuaba acompañándola como siempre y no pensaba en ella como no se piensa en el sofá de casa mientras esperas la llegada del autobús del instituto.

Recordaba perfectamente el día en el que conoció a nana, fue el mismo día en el que la presencia se unió a ella. Llevaba unas horas en el pueblo en el que sus padres habían pasado su infancia, un lugar pequeño, lleno de personas amables y casas bajas de una sola planta con jardín y árboles propios. Tras una breve charla los padres de Claudia le informaron de que aquel sería su nuevo hogar y de que su vida allí sería sin duda más fácil. Claudia no peleó ni luchó contra sus padres, nada la ataba a aquella enorme ciudad gris y egoísta llena de gente solitaria y vacía. Nieves no tardó en ir a buscarla, se presentó como su vecina y la invitó a acompañarla al bosque que se extendía tras las casas de ambas. Aceptó y aquel fue el comienzo de una amistad que duraría años aunque ninguna de las dos lo supiese entonces.

Cuando volvieron de su paseo una hora después una pequeña mujer de pelo blanco esperaba sentada en una maltrecha silla de madera.

-Pero niña ¿Qué te has traído contigo? –preguntó mirando a Claudia con unos ojos grises que no dejaban de moverse y escrutar lo que a ella le pareció su propia sombra.

-No lo se –contestó Claudia sin dejar de buscar lo que al parecer la mujer veía claramente y lo que ella sólo sentía como un nuevo y ligero peso en los hombros, como si el aire que la rodeaba la empujase hacia abajo, solo un poco. –Pero no me hace daño –continuó con la esperanza de tranquilizar a la anciana.

-Tiene que marcharse –dijo la mujer al tiempo que se levantaba y entraba en su casa con pasos lentos y cansados.

Cuando Nieves la miró visiblemente avergonzada y con un miedo en los ojos que le decía que otras ya habían salido corriendo, Claudia la sonrió para asegurarle silenciosamente que ella no lo haría.

Claudia no sintió miedo entonces como tampoco lo había sentido en el bosque mientras Nieves hablaba y caminaba y ella sentía como una corriente de aire caliente la perseguía y rodeaba para provocarle después un repentino e inesperado escalofrío en la espalda. Sintió un susurro que le obligó a cerrar los ojos y abrir ligeramente los labios, tomó aire y su respiración se detuvo, después un roce en la nuca, una hoja tal vez recién caída de cualquier árbol, un insecto o una caricia que solo Claudia pudo sentir, la empujó a andar y respirar con normalidad. Solo se sintió algo más cansada, más pesada.

A lo largo de aquellos 3 años, Claudia había visto a nana hacer extraños movimientos alrededor de vasos de agua, quemar flores y hojas secas en pequeñas hogueras frente a su casa y le había permitido rodearle el cuello y acariciarle la nuca con sus arrugadas y viejas manos mientras recitaba palabras encadenadas de otras palabras que nunca intentó siquiera comprender. Aunque no le molestaba le dolía que nana se tomase tantas molestias en intentar ahuyentar lo que tanto parecía atemorizarla, porque la presencia no estaba allí, nunca salía de casa, siempre la esperaba en su habitación, la acompañaba por el pasillo, se mantenía junto a ella mientras se duchaba o leía en el sofá, pero al abrir la puerta de casa retrocedía hasta la seguridad de la habitación de Claudia, ella no lo veía pero sentía como el peso se alejaba. Los ojos grises de Nana dejaron de ver la noche de su visita al bosque, tal vez por eso, nunca supo que Claudia solo era libre cuando salía de casa. El pensamiento de que lo último que aquellos hermosos ojos viesen fuera algo capaz de atemorizarla durante años inquieto a Claudia el resto de su vida.

Meses después de la muerte de nana Claudia comenzó a sentir como la presencia crecía a su alrededor, se hacía más fuerte, aún no sentía miedo. A pesar de que muchas de sus amigas evitasen visitarla o dormir en su casa porque según decían nunca llegaban a descansar o sentirse tranquilas, Claudia no sentía miedo.

A los 3 años tras regresar de una apasionada y reconfortante cita con uno de sus compañeros de clase y meterse en la cama, un aliento oscuro y obsceno comenzó a recorrer cada centímetro de su cuerpo deteniéndose en las partes más sensibles de su piel, obligando a sus manos a acariciar con anhelo los lugares a los que no podía acceder. Claudia comprendió que aquel ser que había dejado de ser una presencia para tomar forma junto a ella en su cama, la quería solo para él, la había acompañado durante parte de su infancia y ahora que la sabía fuerte y adulta no la compartiría con nadie. Fue sentirse como un objeto lo que la indignó y ver aquella fuerza tomando forma frente a ella durante solo un segundo, lo que por fin la aterrorizó.

 

-Claudia –la voz de nana la despertó suave y agradablemente.

-Nana –estaba junto a su cama, tal y como la recordaba, con su pelo blanco, sus manos callosas y sus ojos grises viendo de nuevo.

-No te asustes cariño.

-No lo estoy.

-Ese ha sido siempre el problema, nunca le has temido, permitiste que entrase en tu casa, que viviese contigo todos y cada uno de tus minutos en tu hogar, y eso le ha hecho más fuerte. Te conoce, sabe hasta donde puede llegar y ahora tu también.

Claudia se mantuvo en silencio, sabía que estaba allí, que escuchaba a nana con la misma claridad con la que lo hacia ella y eso la hizo temer por la anciana.

-Nana, puede hacerte daño.

-No, no puede niña, no ahora que se donde está, que le veo a tu lado, observándote, estudiando  tus reacciones, buscando tus límites para romperlos.

La voz clara y fuerte que escuchaba le hizo darse cuenta de que nunca antes había oído hablar así a nana.

-Nana, estás diferente.

-Estoy muerta Claudia. –aquellas palabras la sobresaltaron e hicieron que las lágrimas comenzaran a caer por sus mejillas.

-No llores Claudia, eso no ha de entristecerte de nuevo, ahora has de sentir miedo porque si continuas así te matará.

-Nunca me ha hecho daño, nunca me ha tocado…-dijo recordando su aliento al recorrer su vientre.

-Cuando vea que nunca serás suya lo hará, has de marcharte, huir de el.

-¿Entonces buscaría a otra?-preguntó sin saber porque

-No, no lo hará. Veo su cara, sus ojos llenos de pánico ante la sola idea de perderte Claudia, cuando tu te vayas él desaparecerá.

-No puedo hacerlo

Los ojos de nana se abrieron en un ademán de sorpresa y furia. Solo la aceptación y comprensión de quien ya lo ha vivido todo, incluso la muerte, hicieron que volviesen a ser los de siempre.

-Entonces niña supongo que te veré pronto.

-Buenas noches nana.

Se volvió lentamente en la cama mientras sentía como el calor de su presencia la envolvía y deseo sentir su mano entre las suyas. El dulce placer que comenzó a nacer en su nuca y que se extendió después al resto de su cuerpo la obligó a cerrar los ojos y morderse el labio.

Aquella sería su última noche y aunque no se volvería para mirar a los ojos al terrible ser que sabía tenia tras ella, se dejó llevar, le permitió tocarla con sus propias manos, duras y ardientes, besarla, devorarla, llevarla a la oscuridad. Y al sentir sus dientes extrañamente fríos en la base de su espalda supo que nunca despertaría en aquella cama, que su hogar había cambiado de nuevo.

 

Amaya Alvarez

 

sábado, 22 de diciembre de 2012

UNA NUEVA Y PEQUEÑA HISTORIA

Buenas tardes a todos! Hacia mucho tiempo que no me conectaba ni publicaba nada nuevo y creo que lo primero es pediros disculpas.
Quiero compartir con vosotros una pequeña historia que ha surgido gracias a una imagen que "La domadora de libros" me ha enviado. Espero que os guste.



De los suyos él era uno de los que mas observaba a esos seres, tan parecidos a ellos, tan diferentes a él. Compartía su trabajo con muchos pero no disfrutaba haciéndolo como ellos.

Observar no le molestaba, al contrario, le gustaba el silencio y la soledad de sus obligaciones, pero odiaba aquello que debía vigilar. Humanos.

No era del todo cierto y él lo sabía aunque nunca lo admitiría en voz alta. Odiaba tener que pasar horas y horas observando a aquellas simples criaturas por culpa de muchos como él. Debía vigilar las  relaciones de todos los ángeles que recibían el permiso necesario para mezclarse con los humanos. Existían reglas para todo y él tenia que asegurarse de que por lo menos las relacionadas con los humanos se cumpliesen. El no castigaba las infracciones, solo las notificaba y otros infringían el castigo.

No entendía la fascinación de los que siendo como él, seres hermosos, alados, fuertes y prácticamente inmortales, pedían, incluso suplicaban poder caminar entre los humanos.

Había visto tantos y en situaciones tan diferentes que se creía inmune a cualquiera de ellos. Hasta que un día algo cambió, en una simple misión rutinaria, mientras observaba a uno de los suyos yacer junto a una humana, supo que su trabajo había terminado.

Había algo en aquel ser que nunca antes había visto. No era la primera vez que observaba una relación así, estaban permitidas y aunque no le repugnaban, tampoco le ofrecían la menor satisfacción. Pero aquella vez fue diferente. Sintió celos de aquel que tras ocultar sus alas había disfrutado del contacto de aquella piel, deseo, tras observar mas de cerca los labios que otro estaba besando y una tristeza infinita al ser testigo de la marcha de quien minutos antes había acariciado con sus dedos hasta la última curva de aquel delicioso ser. Ella quedó sola, tendida en una cama en parte vacía, desnuda, esperando el calor de un cuerpo que no regresaría.

No transgredió ninguna norma, el no estaba sujeto a ellas, pero en su interior todo se rompió para volver a unirse en algo nuevo, desconocido para él. No pensó en nada, solo descendió a su lado y al observar el frío que ella aún no sentía extendió una de sus alas sobre su piel desnuda y decidió esperar a su lado, tanto tiempo como fuese necesario. Hasta que su respiración cambiase, hasta que sus ojos comenzaran a abrirse, entonces tendría que irse.

Volvería, nunca podría abandonarla, tal vez se uniese a aquellos que suplicaban por caminar entre los humanos, tal vez buscase con sus acciones que aquellos cuya virtud era infringir castigo fuesen a buscarle, pero él, nunca dejaría ya de estar al lado de aquella humana.

 

Amaya Alvarez

http://ladomadoradelibros.blogspot.com.es/

sábado, 1 de diciembre de 2012

3 MINUTOS (un dia de castigo)

Esta historia es muy especial para mi. Desde que escribí "Castigo" el relato de Halloween, tenia ganas de escribir esta pequeña historia, un dia en la vida de su protagonista. Para que la entendaís bien lo ideal sería que ya hubieseís leido "Castigo" pero si no os apetece no hay problema porque creo que tambien se puede leer como historia independiente. De cualquier forma sabeís que podeís encontrarla en el blog.
Espero de verdad que os guste.
La imagen es la misma que use para ilustrar la historia original, como no, de mi amiga de La Magia de las Alas.


 

 

Aquel día, al abrir los ojos en la oscuridad de su cárcel, recordó que ya no la odiaba.

Hacia poco tiempo que había dejado de repugnarle aquel lugar, aquel cuerpo, exactamente 23 horas y 56 minutos. El tiempo que había transcurrido desde su último paso a delante, su último y limitado momento de libertad.

No era la primera vez que la veía, pero si que era la primera vez que se había permitido ver sus ojos como solo él podía hacerlo. Ojos profundos y serenos estudiándose delante de un espejo repleto de vaho. Eran los ojos de una mujer enamorada. El lo sabía porque aunque no siempre, en algunos de sus anteriores pasos al frente había visto al hombre que ella creía amar. No le recordaba porque no quería hacerlo. No sabía porque pero incluso dentro del odio que hasta aquel día había sentido por su cárcel, sabía que aquel hombre no la merecía. Nunca supo el porque de aquellos sentimientos, hasta un minuto después. 23 horas y 57 minutos después de dejar de odiarla comenzó a amarla.

Dio un paso al frente y el dolor horrible que amenazó con desgarrarle desde dentro al ver aquellos ojos profundos y serenos llorando frente al mismo espejo, le acompañó no solo en sus tres minutos de libertad, sino que continuó castigándole durante las 23 horas y 57 minutos restantes. El dolor de aquellas lagrimas corriendo por sus mejillas se gravó en su piel, en sus recuerdos, en sus propios ojos y maldijo su castigo, porque aún dentro de ella, no podía tocarla, acariciar sus labios, susurrarle al oído. Supo entonces que siempre anhelaría un minuto más y sonrió al pensar que tal vez aquellos que le habían juzgado habían errado en su castigo. Suspiró hondo y esperó en su oscuridad, un minuto más…

 

Amaya Alvarez
 
http://www.facebook.com/pages/La-Magia-De-Las-Alas/234490069982123?ref=stream

EL JUEGO

Aqui os dejo una muy breve historia...
La imagen de mi increible amiga de La Magia de las Alas. Espero que os guste :)




EL JUEGO

 

La vida es muy rápida a la hora de recordarte que lugar ocupas en su juego.

A veces gritándote al oído que no te mereces ser feliz, pisoteando cada uno de tus sueños, de tus sonrisas, de tus deseos.

Y otras, susurrándote que tal vez tus cartas te ofrezcan una nueva y efímera oportunidad.

Sugiriéndote que te aferres a ellas, que saborees cada uno de sus costosos segundos porque puede que muy pronto, tenga que volver a desgarrarte los oídos.

Querría cerrar los ojos, abandonarme, olvidarme de su voz, dejar de jugar. Pero el miedo a equivocarme me lo impide.

¿Y si al abandonar descubro que la partida aun no estaba perdida?

 

Amaya Alvarez

lunes, 26 de noviembre de 2012

VEN A BUSCARME

Quiero compartir una nueva historia con vosotros, como siempre es solo un fragmento que algún dia pienso continuar, hasta entonces aqui os lo dejo, acompañado de una des increibles imagenes de mi amiga de La Magia de las Alas.
Espero que os guste.


 
VEN A BUSCARME

Estaba derrotado antes de empezar porque así era como debía ser.

Luché solo contra todo.

Mi fuerza inagotable ha encontrado su fin y con ella mi miedo y mi futuro se han perdido.

Estoy vacío por dentro. Una cáscara con ojos transparentes y manos débiles que busca un lugar donde poder descansar.

Solo, rodeado de personas ciegas o que simulan serlo. Que no ven mi dolor. Que no escuchan mis gritos porque mi voz fue lo primero en morir, dejé que se apagase, mis súplicas nunca atrajeron a nadie.

Salvo a ti.

Contigo solo necesito un susurro, siempre estás al acecho, esperas mi caída, ansias mi rendición.

Pues bien, no tardes en venir a buscarme, ya he encontrado mi sitio, y mis ojos no soportan mas luz. No permitas que los abra de nuevo, no dejes que inicie una nueva lucha.

Corre!

Ya he estirado la mano y nunca he sabido esperar.

Siento un nuevo calor, algo vivo a mi lado. Puro, viéndome por primera vez, un nuevo destino.

Perdimos nuestra oportunidad, tendré que empezar de nuevo.

 

Amaya Alvarez
 
 

jueves, 15 de noviembre de 2012

DESCALZA

Buenos dias a todos, hace varios días que no me encuentro demasiado bien, no es nada preocupante, gripe, fiebre, dolor de cabez... todos sabemos de lo que hablo. El caso es que durante estos dias una muy pequeña historia me venia constantemente a la cabeza, y hoy que me encuentro un poco mejor he querido compartirla con vosotros, palabra por palabra. Se que se puede mejorar, he estado tentada de hacerlo, pero he pensado que estaría bien que conocieseís como funciona "mi inspiración" estando algo pachucha. Espero que os guste y que no seaís muy críticos a la hora de juzgarla, recordad que estaba con fiebre! :)





DESCALZA

A veces deseaba sentarse en la cama, apoyar los pies descalzos sobre el suelo frío de madera y salir a oscuras de la habitación.

Pensaba en descorrer las cortinas y asomarse desnuda a la oscuridad tras la ventana. Tal vez alguien pudiese verle, algún otro insomne compartiendo la noche con ella. Luego volvería a su cama y se escondería del frío entre las sabanas.

Era un pensamiento que no sabía porque le reconfortaba. Luego recordaba que el miedo le atenazaba, que jamás se levantaría de su cama siendo aún de noche y que aún despierta siempre debía mantener los ojos cerrados con fuerza. Por eso no había persiana ni cortina en aquella habitación, para permitir la entrada de los primeros rayos de sol, para poder sentirse segura, para sonreír cuando la luz le despertase demasiado pronto, para poder seguir viviendo.

 

Amaya Alvarez

miércoles, 7 de noviembre de 2012

DONDE ESTOY?

Este texto viene acompañado con una increible imagen de "La Magia de las Alas" a quien no puedo dejar de agradecer su amistad.
Creo que notareís que es algo diferente a los demas y que en él hay mas tristeza de lo que es habitual en mi, no os preocupeís, estoy bien. Supongo que simplemente hay dias mas grises que otros...

 
 

¿DONDE ESTOY?

 

Me gustaría hacerme pequeña,

acurrucarme en una esquina,

doblar las piernas, abrazarlas,

convertirme en una pequeña mota

y desaparecer…

 

Siento rabia,

¿en que momento perdí mi fuerza?

¿por que permití que te acercases tanto a mi?

me has arrebatado mi capacidad de luchar,

de mantenerme en pie…

 

Ya no soy yo,

admito mi parte de culpa,

pero aún así me echo de menos

quiero volver,

recuperar mi capacidad de dar un paso al frente,

de abrir un camino en la roca,

de levantar la vista

y desafiarte…

 

Volveré a gritar,

a besar,

a amar,

volveré a ser yo,

pero antes necesito olvidarme de ti,

no echarte de menos,

no buscarte entre las sabanas…

 

Necesito saber donde estoy

para esta vez elegir

el camino correcto.

 

Amaya (Renacidos)


http://www.facebook.com/pages/La-Magia-De-Las-Alas/234490069982123?ref=stream

miércoles, 10 de octubre de 2012

COLUMPIOS




Siempre volvía a casa por el mismo camino, siempre las mismas baldosas, las mismas pisadas. No había ninguna explicación, nunca se había preguntado el motivo por lo que nunca había hallado una respuesta.

No tenía respuesta porque no la buscaba.

Aquella tarde mientras volvía a casa desvió ligeramente la vista hacia la derecha, sólo un segundo. Tal vez sintió un ligero movimiento en el aire, tal vez simplemente desvió la mirada del camino porque la respuesta que no necesitaba buscar si necesitaba ser encontrada. Y la halló en el solar abandonado, en lo único que tenía movimiento y vida entre toda aquella soledad. Ni siquiera lo pensó, sus pisadas siguieron la dirección que sus ojos le indicaban.

Se sentó en uno de los columpios y se dejo mecer por el viento.

A penas habían pasado 20 minutos desde que había dejado de llover y bajo sus pies, bajo “su” columpio, el agua había dejado su marca y durante un segundo mientras observaba el reflejo de una mujer madura en un columbio tan maltratado por el tiempo como ella misma, sintió sobre su nuca empapando los mechones de un pelo corto e irregular la lluvia que antes había observado por la ventana, alzó los ojos al cielo y dejo que unos solitarios rayos de sol le bañasen la cara y sonrió al sentir el calor en la frente.

De repente sintió la imperiosa necesidad de salir de allí, de correr sobre el barro y los trozos sueltos de cemento, pero no lo hizo, se obligó a permanecer sentada un momento mas, agarrando con fuerza las cadenas viejas y oxidadas, observando los charcos bajo sus pies, sintiendo el peso de su abrigo rozando el suelo y manchándose de tierra mojada.

No necesitaba más respuestas, decidió que de momento no tenía prisa por volver a su casa.

Ya conocía el camino.

Amaya


 http://www.facebook.com/pages/Espiritu-Errante/268120939879818?ref=stream


ROSA




A penas la había rozado con la manga de su chaqueta al salir. Tal vez ni siquiera había ocurrido pero andando entre la gente, dejándose llevar por la corriente de desconocidos que la empujaban decididos hacia cualquier destino, no podía olvidarlo.

En realidad era en lo único en lo que podía pensar desde que la abandono.

Una rosa, eso era lo que había dejado para ella antes de marchar. No llego siquiera a verla ese día. Cuando colgó el teléfono lo único que pudo hacer fue salir corriendo, pelear con la multitud para abrirse paso, desear tener alas para volar a su lado. Solo eso.

Después, cuando todo hubo acabado, cuando se dio cuenta de que su último beso ya había pasado, cuando cerró la puerta de su casa con tal fuerza que todo su espacio se estremeció de miedo, sólo entonces la vio.

Una ya marchita rosa roja sobre la mesa. Delante de sus ojos agonizaba su último “te quiero”, fue justo entonces cuando tomo la decisión de dejarla morir, no quería tocarla, odió tener que pasar a su lado, no la metería en agua, no la cuidaría ni lloraría sobre ella por ser su recuerdo más reciente de él, no, por esa razón tenia que dejarla morir, debía marcharse con él.

Caminando entre la gente, solo podía pensar en ella y cuando comenzó a sentir el frío, cuando la primera gota de lluvia cayó sobre su mejilla, cambió de rumbo, volvió a correr de nuevo, deseo una vez mas sus alas, se gritó en silencio lo estúpida que había sido.

Necesitaba tocarla, sentir sus hojas, buscar entre sus pétalos su último suspiro, ponerla a salvo. Llorar a su lado y despedirse. Susurrarle palabra por palabra su último “te quiero”

Amaya

 

http://www.facebook.com/pages/Espiritu-Errante/268120939879818?ref=stream

domingo, 30 de septiembre de 2012

CASI UN BESO

Esta es otra de esas ocasiones en la que una imagen me "obliga" a escribir, en este caso he de agradecerselo a Espiritu Errante, espero que os guste



Cerrar los ojos.

Soñar despierta ese momento, desnuda, entre las sabanas.

Desear sus labios sobre los de ella. Un roce, apenas una fracción de segundo en la que su aliento pueda cubrir de caricias todo su cuerpo.

Saber que está ahí porque el peso del aire sobre ella es diferente, porque su cuerpo la empuja hacia arriba como si necesitase respirar por su boca. Pero nunca abrir los ojos, porque entonces la realidad se abriría camino de nuevo y el escaso milímetro que separa sus labios se convertiría en kilómetros de nuevo y el dolor sería tan fuerte que la desgarraría por dentro.

Jamás abrir los ojos, su momento terminará cuando tenga que hacerlo, cuando la piel de sus labios roce los suyos, cuando su respiración se detenga, cuando sea suya.

 

Amaya